jueves, 18 de octubre de 2018

A propósito del dolor crónico, una realidad silenciosa y devastadora.

“Cada (tic-tac) es un segundo de la vida que pasa, huye, y no se repite. Y hay en ella tanta intensidad, tanto interés, que el problema es sólo saberla vivir. Que cada uno resuelva como pueda”. Frida Kahlo.

El día 17 de Octubre ha sido elegido por la OMS (Organización Mundial de la Salud) para celebrar el Día Mundial contra el Dolor, con el objetivo de buscar más conciencia con la necesidad urgente de aliviar el sufrimiento físico de las enfermedades que lo causan.

Es imposible no mostrar empatía con todas las personas que sufren dolor crónico, una patología más frecuente de lo que imaginamos. Una de cada 6 personas lo padecen, una de cada 6 personas no pueden vivir plenamente porque su esfera psicológica, física y social están dominadas por el día a día con dolor.

El 40-80% de las consultas médicas están relacionadas con el dolor, el 17% de la población española lo padece, aunque en determinadas etapas de la vida hasta el 35% de la población lo puede padecer.

El dolor es una enfermedad silenciosa, olvidada, aislada y que cada día se cobra miles de vidas, miles de sonrisas. 

Os voy a contar una historia que seguro os sonará, una historia sobre una vida marcada por el dolor desgarrador, lacerante y crónico.

"El 17 de septiembre de 1925, Frida sufrió un trágico accidente de tráfico que cambiaría el resto de su vida y su obra. El autobús que le llevaba de la escuela a casa fue embestido lateralmente por un tranvía. Frida sufrió múltiples heridas graves y los médicos no estaban seguros de que pudiera sobrevivir. Tuvo que mantener reposo y fue entonces cuando empezó a pintar. Después de lo que parecía una recuperación completa, Frida empezó a sufrir dolor crónico".

Su obra cambió, solía describir el dolor como si 100 agujas estuvieran pinchando la piel a la vez, todos los segundos del día. Frida sufría de dolor generalizado crónico de síntomas compatibles con fatiga extrema. Algunos historiadores han llegado a afirmar que sufría de Fibromialgia postraumática.

"Los especialistas que han analizaron su caso clínico indicaron que la paciente manifestaba hipersensibilidad e intensos dolores generalizados en 11 (o más) de las 18 zonas específicas de puntos hipersensibles para el diagnóstico de este padecimiento: occipucio bilateral, cervical baja bilateral, trapecio bilateral, supraespinoso bilateral, segunda costilla, epicóndilo lateral, glúteos, trocánter mayor y rodillas"

El "Verano herido" y la "Columna rota" son dos de sus obras más desgarradoras, la artista se pinta sola, llorando en una vasta llanura bajo un cielo tormentoso reflejando su soledad y angustia frente a su dolor físico y emocional. 

¿Os suena esta situación desgarradora?

El dolor crónico es el que persiste o se repite en un período mayor de 3 meses, persiste más de 1 mes después de la resolución de una lesión tisular aguda o acompaña una lesión que no cicatriza. Las causas incluyen trastornos crónicos (p. ej., cáncer, artritis, diabetes), lesiones (p. ej., hernia de disco, torsión del ligamento) y muchos trastornos de dolor primario (p. ej., dolor neuropático, fibromialgia, cefalea crónica). 

Hoy es el día para devolver la ilusión a las tantas personas que sufren dolor crónico, hoy toca ponernos en la piel de la desilusión, de la tristeza, del camino sin salidas para volver a poner las cosas en su sitio.

Nos toca diseñar unidades especializadas en dolor crónico, más allá de las 180 que existen en nuestro país, debemos reconocer el dolor crónico desde la primera consulta, entender al paciente que lo sufre y apoyar las investigaciones para buscar soluciones a las enfermedades que cada día y de forma silenciosa matan.

Sufrir de dolor crónico es equivalente a vivir en el fondo de un pozo, con miles de rocas encima, con la incomprensión de todos los que nos rodean y la poca esperanza de encontrar una solución.


"Vivir con dolor, no es vivir, es solo existir".















lunes, 15 de octubre de 2018

El camino hacia la chamanería.

Desafortunadamente, en el siglo que vivimos y a pesar de la divulgación de la ciencia desde edades tempranas, muchos han emprendido el camino hacia la teoría del oscurantismo, el conspirativismo y el rechazo a lo que durante miles de años ha demostrado validez e impacto en nuestra esperanza de vida.

Antes del descubrimiento de la penicilina morían millones de personas en el mundo de enfermedades curables y prevenibles. Los chamanes de antaño se limitaban a invocar seres místicos y a usar una especie de remilgo, que sin dudar de algún principio activo curativo, no ofrecía la solución defintiva ni la curación.

Con el paso del tiempo, estos chamanes, fueron evolucionando y coleccionando adeptos y así se fue desarrollando lo que algunos llaman “medicina alternativa o medicina complementaria”. En cada página de pseudociencia, en cada blog y en cada intento de imponer una forma de pensamiento absolutista y sectaria, al final siempre aparece una cesta de compra para que paséis por caja.

Así define la RAE al “chamán”: “Hombre que en algunas culturas hace predicciones, invoca a los espíritus y ejerce prácticas curativas utilizando poderes ocultos y productos naturales; también suele aconsejar y orientar a las personas que acuden a consultarle”.

Así lo defino yo: “persona que usando algún poder de convicción actúa en contra del método científico y expone a su interlocutor a serios daños para su salud”.

La “chamanería” moderna ha usado varias teorías irrelevantes, basadas en la mentira, la manipulación y la falta de rigor científico. No hay ningún estudio científico que demuestre la validez de ninguna se sus afirmaciones, no existe ningún ensayo clínico para los preparados (llamarlos medicamentos sería muy exagerado) que demuestre su eficacia o efectividad.

Todo lo que dicen, escriben o divulgan es MENTIRA y me duele admitir que ellos han llegado hasta aquí por nuestro egoísmo, nuestra falta de empatía y porque no hemos sido capaces de divulgar el método científico, la cultura de la información basada en la evidencia y las verdades sobre sus teorías absurdas y peligrosas para la salud.

Hemos dejado demasiado terreno libre, somos permisivos y tolerantes, somos muy blandos a la hora de asumir posturas científicamente probadas. La aplicación del método científico es mejorable, se basa en el principio “prueba y error”; pero su eficacia no es discutible.

El empleo de las pseudoterapia, además del profundo abismo económico que supone para las personas que creen en ella, ha dejado un grupo de enfermos muy vulnerables a sus efectos adversos. El espectro de enfermedades contra las cuales se han cebado estos “chamanes” es muy amplio, recordemos algunas:

  • ·         Autismo (trastornos del espectro autista)
  • ·         Cáncer (en todas sus manifestaciones)
  • ·         VIH/SIDA.
  • ·         Fibromialgia y Síndrome de Fatiga Crónica.
  • ·         Vacunación en general.
  • ·         Enfermedades neurodegenerativas (Demencia Senil, Enfermedad de Parkinson)
  • ·         Depresión, ansiedad y trastornos adaptativos.
  • ·         Enfermedades raras.

El pseudocientífico siempre se hace un traje a medida, se cumplen criterios que podríamos usar como diagnósticos:
  • Persona sin formación científica ni académica para el tipo de “terapia” que ofrece.
  • Poder de convencimiento tras enarbolar los daños de la ciencia moderna y sus teorías de la conspiración farmacéutica global.
  • El uso de excusas basadas en la “poca credibilidad” de los médicos modernos o nuestra adherencia ciega a las leyes de las grandes farmacéuticas, desconociendo nuestro código deontológico y el lex artis.
  • Todos los resultados que obtienen son anecdóticos, jamás ofrecen (ni podrán) estudios científicos que lo avalen.
  • Todo lo que ofrece tiene un precio más caro que cualquier terapia o tratamiento científicamente demostrado.
  • Todos tienen un único objetivo: ganar dinero con la incertidumbre y la desesperación ajena.
Un pseudocientífico es un criminal en ciernes, alguien que juega con las únicas probabilidades de supervivencia de miles de personas enfermas, alguien que sin escrúpulos vende curas milagrosas a pesar de no saber si realmente curan.

Algunos de los mitos que enarbolan como banderas de curación, sin evidencia científica, vamos a desmontar hoy una de ellas: el MMS, MMS2 y sus acólitos.

El MMS (siglas en inglés): “El Suplemento mineral milagroso (SMM), a menudo llamado solución mineral milagrosa o solución mineral maestra,​ es una solución acuosa de 28 %​ de clorito de sodio (NaClO2). Es muy similar a la lejía industrial, que contiene hipoclorito de sodio”. Es evidente que el consumo de lejía industrial, lejos de ayudar, podría empeorar. La AEMPS (Agencia Española del Medicamento) suspendió su comercialización en el año 2010.

La unión de este preparado con algún ácido débil (ácido cítrico) se transforma de dióxido de cloro (CLO2) que ingerido en forma de gas puede ser devastador, no curativo. “El dióxido de cloro estabilizado se utiliza para esterilizar los hospitales y mataderos, para desinfección de torres de refrigeración, para tratamiento de aguas potables,…, y es muy efectivo porque es muy tóxico. El propio término “esterilización” implica matarlo todo. Y a la hora de esterilizar el dióxido de cloro es realmente bueno.”

Desafortunadamente los defensores de este método lo han propuesto como alternativa curativa al “autismo” y las dosis que proponen se extralimitan en toxicidad.

Definen en un comunicado desde la Confederación de Autismo de España: “el autismo es un trastorno de base neurobiológica que, a día de hoy, no tiene cura y que los únicos abordajes e intervenciones recomendados a nivel nacional e internacional para el tratamiento del TEA son de carácter psicoeducativo, orientados a potenciar puntos fuertes y a proporcionar apoyos que favorezcan el desarrollo personal, la inclusión social y la calidad de vida de las personas con TEA y de sus familias”

El protocolo de aplicación inicial recomienda tomar hasta 60 gotas diarias (por cada 20 gotas hay un gramo del principio activo) que equivalen a ingerir 3 gramos del cualquier limpiador de casa. Esta cantidad puede producir náuseas, vómitos, heces con sangre, dolor abdominal, visión borrosa como efectos adversos y no de curación. Esta cantidad representa el 20% de la dosis tóxica letal.

Las caras más visibles de esta farsa son personajes de fama mundial que recaudan muchos “miles de euros” en cada conferencia que imparten y potencian el consumo de este producto, ilegal en cientos de países por sus efectos adversos y su nulo poder de curación.

Y por último una reflexión muy interesante: “Si usted consume un fármaco y le produce un efecto adverso podrá demandar al médico o a la farmacéutica o a los dos, y tras ellos hay seguros de responsabilidad, etc.,…, gane o pierda sabe contra quien va a actuar. En el caso del MMS usted no tiene muchas alternativas”.

La única alternativa a este tipo de terapias es la verdad del método científico y me he propuesto desmontar las teorías conspiranoicas y las supuestas ventajas de tanto chamán sin escrúpulos.

 En la próxima entrada hablaremos del reiki y la acupuntura.



miércoles, 3 de octubre de 2018


Es la fibromialgia una enfermedad ¿real?

“Amurallar el propio sufrimiento es arriesgarte a que te devore desde el interior” Frida Khalo.

Hace algunos meses fui invitado por una paciente que quiero mucho a dar una charla sobre fibromialgia y algunos mitos entorno a la enfermedad. Acepté el reto porque creo que esta enfermedad es la gran desconocida de la medicina y se ha quedado en el cajón de sastre de todos los dolores crónicos inespecíficos. Faltan estudios serios, falta información a los pacientes, faltan unidades especializadas y sobre todo faltan esquemas de tratamiento efectivos.

Hablaremos de la enfermedad a partir de los mitos que sobre ella aún persisten en nuestra sociedad.
  1. La fibromialgia no es una enfermedad real”.
  2. “La fibromialgia es una enfermedad psíquica no física”.
  3. “La fibromialgia solo afecta a las mujeres”.
  4. “La fibromialgia solo afecta a mujeres del primer mundo”.
  5. “Las personas que padecen de fibromialgia están locas”.
  6. “Los dolores asociados con la fibromialgia no son reales”.
  7. “Lo único que mejora la fibromialgia son los analgésicos y los antidepresivos”.
  8. “No hay solución posible para las personas que sufren de fibromialgia”.
  9. “Las personas que sufren de fibromialgia se aíslan porque quieren”.
Empecemos a desmontar los mitos, las falsas creencias y la incultura científica que desafortunadamente rodea a este tipo de enfermedades.

Las primeras descripciones que podemos encontrar sobre esta enfermedad fueron realizadas en 1850 y posteriormente en 1904.

La Fibromialgia, es una enfermedad reconocida por:
  • La Organización Mundial de la Salud en el año 1992 (ICD-10: código M79.0). 
  • En la CIE-9 se clasifica con el código 729.1 y en la CIE-10 se clasifica dentro del apartado M79. 
  • En la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP) con el código X33.X8a7.
Para los que no conocéis como funcionan estos códigos, se trata de un sistema de referencia que agrupa las enfermedades según sistema afectado o tipo de síntomas, de uso institucional y estándar en todos los países del mundo. Se elaboran a partir de reuniones de expertos y según criterios diagnósticos.

La enfermedad produce una alteración de nuestro Sistema Nociceptivo que ocasiona un dolor espontáneo, continuo y extenso, con una activación permanente del sistema de alerta que altera el descanso nocturno. Determina un agotamiento de los mecanismos de control, desencadenando fatiga y en muchos casos una dificultad en la adaptación. 

Se caracteriza por intensos dolores musculoesqueléticos y alteraciones del sistema nervioso central que van desde la pérdida de memoria, las lagunas cognitivas, el insomnio, la desorientación temporoespacial hasta estadios más graves que incluyen síntomas de otras enfermedades que comparten mecanismos patológicos similares como la Sensibilidad Química Central y la Fatiga Crónica.


Es una enfermedad que suele empeorar en relación con el estado emocional, el estrés, el frío o el calor extremo, ruido excesivo y olores hostiles que pueden convertir cualquier entorno en un elemento potencialmente perjudicial.

En términos que podáis entender mejor, los pacientes que sufren de esta enfermedad se levantan día a día con las siguientes preguntas y realidades: 
  • ¿Podré yo sola con todo esto?
  • No puedo levantarme de la cama siento que mis pies me fallan, me duele el cuello, la espalda y las caderas, casi no puedo ni respirar.
  • Me duele que me besen… y deseo tanto un abrazo.
  • Mejor no se lo digo a nadie… así no molesto a mi familia.
  • Solo quiero que se acabe el día… seguro que mejoraré.
Si os faltaban datos para entender el impacto de la enfermedad os traigo algunos muy interesantes:

  • En España el 4,2% de las mujeres la padece frente al 0,2% en hombres con un pico de prevalencia entre 40 y 49 años. 
  • En el 90% de las afectadas la enfermedad aparece en la edad reproductiva.
  • En el 40% de los casos también concomitan trastornos de ansiedad generalizada y estrés.
  • Más del 4% de la población mundial padece de esta enfermedad.
  • El diagnóstico de la enfermedad puede tardar una media de  4-6 años.
  • El 30% de los pacientes que sufren de otras enfermedades reumáticas como la artritis reumatoide, la artrosis y el lupus reúnen criterios para el diagnóstico de la fibromialgia.
Los criterios que en la actualidad se siguen para el diagnóstico fueren elaborados por primera vez en 1990 por el American College of Rheumatology y solo se aplicaron con fines científicos. 

  • Historia de más de 3 meses de dolor crónico generalizado que afecta como mínimo a tres de los cuatro cuadrantes del cuerpo.
  • Dolor a la presión en 11 de los 18 puntos elegidos, de ellos 9 pares.

Estos criterios tienen una sensibilidad del 88,4% y en la realidad se ha demostrado que muchos pacientes afectados por esta enfermedad ni tienen al menos 11 puntos de dolor. Estos criterios fueren revisados en el año 2001, añadiendo otros síntomas también presentes como: el intestino irritable, los trastornos del sueño, la fatiga crónica y los trastornos del estado de ánimo.

En la práctica clínica, un paciente con dolor multifocal crónico no asociado con mecanismos de inflamación o con lesiones puede padecer fibromialgia (el cajón de sastre del que os hablaba).

Los trastornos psiquiátricos, y más concretamente la depresió́n y la ansiedad, se asocian con gran prevalencia en los pacientes fibromiálgicos, pudiendo ser causa, comorbilidad o consecuencia de la misma. Muchos de los desencadenantes de los primeros también lo son de los segundos.

No existe un tratamiento farmacológico diseñado exclusivamente para la enfermedad y la poli farmacia (muchos medicamentos a la vez) suele empeorar los síntomas.

Cuando se diseña un esquema de manejo se ha de tener en cuenta:

  • El tratamiento es sintomático e integral, ya que no se conoce la etiología. 
  • Mantener la funcionalidad e incrementar la capacidad de afrontar la enfermedad y mejorar el bienestar psicológico. 
  • Disminuir el dolor y la fatiga, mejorar el sueño y los niveles de actividad, la adaptación y calidad de vida de las y los pacientes.
El abordaje no farmacológico con más evidencia científica es la educación, la terapia cognitivo conductual y el ejercicio físico.

De más está decir que ningún método pseudocientífico ha mostrado resultados favorables en los pacientes que sufren esta enfermedad.

Algunas preguntas quedan en el tintero:
  • ¿Qué especialista debe diagnosticar y asumir el seguimiento de los pacientes?
  • ¿Existe alguna prueba de imagen que se pueda emplear para un diagnóstico fiable?
  • ¿Los medicamentos opioides ayudan?
  • ¿En los casos más avanzados de la enfermedad se podría considerar invalidante?
  • ¿Deberían existir unidades multidisciplinares para el seguimiento de estos pacientes?
  • ¿Todo el dolor crónico es fibromialgia?
  • ¿Se puede curar la enfermedad?
En mi próximo post contestaré todas estas preguntas y más.

Un abrazo de algodón.












sábado, 17 de marzo de 2018


Un buen consejo: sé feliz.

Hace 3 años mi vida giraba entorno a mi trabajo y mis obligaciones familiares, muchas noches de insomnio y una dieta basada en calorías vacías y comida rápida (esa que te ofreces como recompensa después de un día largo y duro). Jamás me detenía a pensar en el presente, solo me apetecía acumular dinero para poder mirar tranquilamente al futuro.

Un buen día, después de intentar subir a un sexto piso sin ascensor a reanimar a un paciente joven que había sufrido una parada cardíaca (y llegar casi exhausto) me dí cuenta que mi vida tenía que cambiar. Empecé mi propio camino.

1. Explora otros caminos.

Lo primero que hice al levantarme al día siguiente fue pedirme por Amazon (soy muy fan) un libro que había querido leer hacía más de 1 año y que me facilitó la herramienta más importante: el desprendimiento.

"El monje que vendió su ferrari".

Básicamente se trata de volver a nuestros orígenes, de abandonar las formas absurdas de asumir el día a día y alejarse del poder mezquino que incita el dinero. 

Desprenderse significa eliminar cadenas y barreras, respirar libres y volver a sonreír. Practicar el desprendimiento consiste en dedicar un tiempo diario para hacer lo que nos hace sentir bien a nosotros mismos y a las personas que nos rodean.

2. Abre tu corazón.

Una de las principales razones por las que los seres humanos no somos totalmente felices es por nuestra incapacidad para escuchar motivos e ilusiones ajenas. Hay una fuente inagotable de sabiduría y de retroalimentación positiva en las historias felices de nuestros amigos, incluso en los propios fracasos. 

Detenernos a escuchar a los demás, dejarnos llevar por sentimientos frágiles, pero aventureros no es un camino kamikaze hacia la infelicidad, es un destino necesario a explorar antes de encontrar la persona que mejor entienda nuestras manías y nuestros sueños.

Abrir el corazón al amor empieza por querernos más a nosotros mismos, disfrutar de cada momento que nos regala el día a día y entender que en las pequeñas cosas de nuestro universo podemos encontrar ese hilo rojo perdido.

3. Crea un espacio personal y único.

Cuando inicias el camino del descubrimiento personal y del amor propio necesitas diseñar tu templo ideal, el palacio de tus sueños. Aunque vivas en pareja necesitas defender tu parcela, ese espacio físico que diseñas a tu antojo.

Comenzar a cultivar tus propios vegetales, colocar flores recién cortadas en un jarrón sobre una mesa de madera o en una encimera bien decorada, hojear revistas y disfrutar del olor de la tinta sobre el papel, llenar la casa de velas aromáticas y diseñar una lista de canciones que evoquen los mejores momentos de tu vida puede ser un buen algoritmo hacia la evasión.

Ordenar tu espacio entorno a tus objetivos, recorrer cada rincón y sentir la energía positiva de un buen recuerdo te ayudará a enfocarte en ese destino quizás incierto, pero diseñado por ti.

4. Cambia tu dieta.

Quizás sea el punto más difícil de modificar y donde más abstinencia sufras por los viejos hábitos. El azúcar no es un buen aliado de la salud y su consumo excesivo provoca muchísimas enfermedades que al traste pueden convertirse en un "handicap" hacia nuestro objetivo de bienestar. Como médico entiendo las dietas como cambios en la forma de afrontar el día a día y no como restricciones. 

Un cambio drástico en la forma de comer no consigue buenos resultados a largo plazo, aparece el temido efecto de rebote y el aburrimiento que nos abocan al fracaso. 

El cambio hacia una dieta saludable se debe realizar de forma ordenada y con mucha paciencia. Debemos empezar por desterrar de nuestra alacena todos los alimentos ricos en grasas saturadas, grasas industriales y en azúcares complejos. Jamás debemos realizar la compra con hambre, después de un día maratónico de trabajo o incluso después de una discusión familiar o sentimental.

Desterremos el hábito de comer enfrente de algún aparato electrónico, disfrutemos del momento y de la textura y el sabor de los alimentos, del olor del buen vino servido en aquella copa que tanto nos recuerda las series americanas y las familias felices. Diseñemos un espacio diáfano, un mantel retro y unos platos a juego para cada momento de contacto con los alimentos.

Usemos el sentido común al diseñar una dieta sana, jamás llevemos al extremo ningún concepto de salud a cualquier coste. 

5. Apúntate al ejercicio físico.

La mejor forma de liberar todas las tensiones acumuladas durante el día, las de origen sentimental y las físicas es a través del ejercicio. Diseñar un plan de entrenamiento asumible y práctico te permitirá poder alcanzar el objetivo de bienestar en el menor tiempo posible.

La práctica de actividad deportiva aeróbica te ayudará a mejor tu rendimiento laboral e incluso sentimental. Las modalidades de yoga, tai-chi, pilates o las actividades combinadas de gimnasio permiten desarrollar aún más el concepto del "mindfullness" o el enfoque en el día a día. 

Una combinación entre dieta sana, ejercicio físico y mente sana te puede asegurar una longevidad satisfactoria. 

Disfruta del ejercicio como tu premio del día.

6. Acepta el reto de desaprender.

Aunque parezcan consejos sacados de un libro de autoayuda el descubrimiento personal y el propio crecimiento emocional están muy relacionados con desaprender. 

Acumulamos vivencias y conocimientos que aprendemos durante nuestra vida, algunos relacionados con formas inadecuadas de afrontamiento y evitación. Desaprender los malos hábitos y las conductas de posesión y dominancia, dejar atrás la ambición desmedida y la egolatría nos llevarán a un escalón superior, aún más cerca de nuestro bienestar.

En la vida debemos aprender a amar sin recelos, aprender a escuchar a los demás y disfrutar de cada pequeño espacio y de cada detalle, debemos desaprender los hábitos inadecuados y los preceptos socialmente impuestos, desaprender el odio y la envida.

7. Conclusión final sin ánimo de cerrar este tema aún por explorar.

No hay mejor versión de ti mismo que tú reflejo en el espejo. Sé tú mismo siempre y jamás busques la aprobación de personas equivocadas, la felicidad es el camino que diseñas cuando sonríes sin motivo alguno.

Se trata de cerrar un contrato de por vida con nuestra salud.